viernes, 18 de junio de 2010

LA LEY DE LA CAUSA Y EL EFECTO


Este principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa, y toda causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo ocurre conforme a la Ley.

EL CONSCIENTE


En la llamada "Primera Tópica" de Freud, una de las partes de la mente. Desde un punto de vista topológico, la estructura de la mente se puede dividir, según el psicoanálisis, en consciente, preconsciente e inconsciente. Lo consciente designa al conjunto de vivencias de las que el sujeto puede dar cuenta mediante un acto de percepción interna. Desde el punto de vista de la psicología anterior al psicoanálisis, en particular la que descansa en la filosofía cartesiana, la vida mental es esencialmente vida consciente, vida de la que el sujeto se da cuenta y que puede describir sin esfuerzo. La percepción, los recuerdos, los pensamientos, pero también los sentimientos y los deseos si son actos mentales son conscientes o pueden serlo sin dificultad. El psicoanálisis amplia la noción de lo mental al incluir, junto con lo no consciente pero fácilmente consciente -lo preconsciente-, lo mental no consciente pero sólo accesible a la conciencia con dificultad -lo inconsciente. Es común indicar que para el psicoanálisis lo consciente designa la capa más superficial de la mente poniendo el acento en el valor que tiene el inconsciente en la vida del sujeto, en particular en todo lo relativo a la esfera del sentimiento y la motivación. Pero no hay que olvidar que el psicoanálisis hace descansar en la toma de conciencia del sujeto de los impulsos y deseos reprimidos el fundamento de la terapia psicoanalítica y de la curación misma.

EL SUBCONSCIENTE

Cualquier idea, meta o plan dominante mantenido en la mente consciente mediante un esfuerzo repetido y emocionalizado por un deseo ardiente de realización es incorporado por el subconsciente y ejecutado a través de cualquier medio natural y lógico disponible.
Lea nuevamente el párrafo anterior. Ahora vuelva a leerlo. Es la base del éxito. Su actitud mental es la única cosa sobre la que usted tiene un total y absoluto derecho de control en cada instante de su vida. Usted debe aprender a ejercitar ese derecho como cuestión de hábito.
La mente consciente es el sitio donde tienen lugar el razonamiento y el pensamiento. Esta analiza información y datos, y actúa como guardián de la puerta hacia el subconsciente. La mente consciente se desarrolla como resultado de la experiencia, mientras que la mente subconsciente no piensa, no razona, no delibera. Actúa por instinto en respuesta a emociones básicas.
La mente subconsciente la podemos comparar con un carro, mientras que la mente consciente se puede considerar como el conductor. La potencia está en el carro, no en conductor. El conductor debe aprender a liberar y dirigir esa potencia.
La mente subconsciente recibe cualquier imagen que le traslade la mente consciente bajo una emoción fuerte. Piense en las dos como una cámara: La mente consciente actúa como una lente, concentrando la imagen de sus deseos y llevándolos hasta un punto de la película del subconsciente. Obtener buenas fotografías con esa cámara es lo mismo que con cualquier otra: Tiene que haber un buen enfoque, una buena exposición, y la sincronización ha de ser la correcta.
Para lograr el enfoque correcto, usted necesita tener una definición de objetivo claro y preciso. La selección de los componentes de la fotografía debe realizarse con cuidado y exactitud; usted decide que incluirá en ella. La sincronización adecuada se determina por la intensidad de su deseo en el momento de la exposición. Los fotógrafos expertos por lo general toman varias fotografías de una imagen importante; trabajan una y otra vez en ella hasta conseguir la foto que desean.
Es vital para el subconsciente repetir una y otra vez la imagen de su deseo. Tiene que trabajar en el proceso repetidamente hasta que haya trasladado a su mente subconsciente la imagen clara y precisa que se quiere.
No tenga miedo de entrar en un estado altamente emocional cuando imprima imágenes en su subconsciente. Cuando su objetivo es digno, no necesita temer a este tipo de autosugestión. La intensidad con la que imprima una fotografía desde su plan en el subconsciente afecta directamente la velocidad con que el subconsciente se pondrá a trabajar para atraer la contraparte física de la foto, inspirándole a dar los pasos adecuados.